CIEN MIL CUERPOS

Romain Gary, el famoso novelista y cineasta francés que se suicido a comienzos de la década de los ochenta, rechazaba convertir el comportamiento sexual  en un criterio para distinguir el bien del mal. “Aquello que las gentes hacen cuando se  quitan los pantalones no tiene en verdad importancia.  Las gentes siempre se visten para cometer los verdaderos crímenes”.  Opinión, siempre actual, que nos reafirma la condición del cuerpo humano como  medio  vital para  alcanzar aquello que se busca incesante dentro del diario vivir. Es vía, causa y consecuencia. Es la vida misma.

Cientos de cuerpos se congregaron la tarde del pasado 29 de junio en la ciudad de Bogotá.  Apostados sobre las vías o caminando sobre ellas, desfilaron deseosos de mostrar su tendencia sexual, ambientados en  el juego de la insinuación de la carne hacia el placer y el goce de la lujuria, reflejando, así, la activa  dinámica de nuestro tiempo.

Ya no son los cuerpos seguros de sus atributos  de los clásicos, ni los bien proporcionados de carne de los románticos, ni menos, los orgullosos de su pasado y estirpe de los de la época de guerra; son, ahora, siluetas eróticamente angustiadas, talladas por la vanidad del placer, del esfuerzo y del afán contemporáneo, que muestran las luchas de la carne y del espíritu y que se  vuelven punto de confluencia de las mismas, en una ciudad tumultuosa y alienada.

Cuerpos conscientes de  la plenitud  y belleza de sus formas, pero solitarias y ausentes en su propia verdad  y realidad.  Poesía y tragedia.  Danzantes  sensuales despiertan las vibraciones de fibras tejidas con la pasión de los deleites carnales, pero al mismo tiempo, son testimonio claro de la lujuria como valor preponderante de la  distracción de los pueblos.  Lujuria desordenada, sin freno, inelegante y siempre victima del esquema  tecnológico y de las incesantes novedades de la moda y ciencia.

Placer y lujuria que no comprende al otro.  Arbitraria y descomedida solo ambiciona el orgullo de sentirse único en un mundo de competencia.  Artífices de una belleza intrascendente que deja por fuera la limpia mirada de la cotidianidad del vecino. Excluyente, vacua y hechicera.

En la misma línea de reflexión, Garay encontraba que no se puede  ser feliz cuando no se ha hecho feliz a otro  ser.  Cuando se le ha dado al próximo motivos de desvelo, inquietud o contrariedad. La vida moderna se proyecta una  y otra vez hacia el éxito medido en seguridad material, porte físico y presencia externa, olvidando la ecuanimidad, la serenidad y la humildad como patrones de conducta.  Éxito con fama.  Éxito sin victoria.  Si hemos acariciado el gato que por años nos acompañó, vivido en casa donde nuestros abuelos se mantuvieron juntos por siempre jamás, pisado la tierra que nos vio nacer y despertado todas las mañanas siguientes con el hombre o mujer amad@s podemos decir, entonces, que la diosa de la fortuna nos brindo la mejor  de sus sonrisas, que hemos vivido.

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6 comentarios to “CIEN MIL CUERPOS”

  1. Me pareció una página muy interesante, aunque no busco por el momento un libro y en seguida de ver este sitio si te quedan ganas de hacerlo. Estaría perfecto tener contacto con ustedes.

  2. ¿Ya me inscribí por eso le pude comentar, algún correo?

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